Una ex pareja de Joaquín Levinton denunció al músico por abuso sexual con acceso carnal, además de violencia física y psicológica, según consta en la presentación realizada ante la Policía. La mujer, que tiene casi 40 años y decidió preservar su identidad, aseguró haber sufrido distintos episodios durante los cinco años que duró la relación.
La denunciante se presentó en la tarde del lunes en la Comisaría Vecinal 2-B, ubicada en el barrio porteño de Recoleta, y entregó registros audiovisuales que, según explicó, respaldan su testimonio.
“Durante ese periodo sufrí reiterados hechos de violencia física y psicológica, siendo sometida en numerosas oportunidades a consumir drogas, específicamente cocaína y forzada a mantener, en esta situación, relaciones sexuales no consentidas”, declaró ante la Policía la mujer, identificada con la inicial P.
Según su relato, Levinton también registraba esas situaciones en videos y le daba órdenes sobre lo que debía hacer o no hacer durante las filmaciones.
La mujer sostuvo además que cumplía con esas exigencias porque estaba enamorada del músico. “Cuando intentaba oponerme, él me insultaba severamente gritándome: ‘Dale, hija de puta’”, afirmó, de acuerdo con el informe policial.
El episodio que relató ante la Policía
P. también denunció un episodio de violencia física ocurrido durante un encuentro en el que, según su testimonio, participaban múltiples mujeres y se realizaban orgías.
“Intenté retirarme del lugar, pero él me lo impidió, tomándome fuertemente del cuello con intenciones de ahorcarme, logrando zafarme y escapar de la vivienda”, relató.
La mujer aseguró que esa fue la ocasión en la que sufrió violencia física directa sobre el cuello y agregó que, de manera sistemática, se obstruían sus salidas de la propiedad cuando manifestaba que no quería permanecer allí.
“Tras padecer cinco años de múltiples agresiones verbales, psicológicas, que afectaron gravemente mi salud mental, efectué una denuncia penal”, explicó.
La denunciante ya había realizado una presentación penal en 2022, dos años después de finalizar su vínculo con Levinton. Durante la emisión de LAM, por América, explicaron que aquella denuncia fue retirada posteriormente, luego de que el músico se enterara y le pidiera que lo hiciera.
Cuatro años después de aquel episodio, P. encontró fotografías y videos relacionados con las situaciones que, según denunció, había padecido durante la relación. Ese material habría reactivado su sufrimiento y la llevó nuevamente a recurrir a la Justicia.
“Le envié dicho material, advirtiéndole que procedería a denunciarlo formalmente, ante lo cual él optó por bloquearme de sus canales de comunicación, encontrándome al día de la fecha decidida a impulsar la acción de denunciarlo”, afirmó.
El temor de la denunciante
Durante el programa también difundieron un audio de la mujer, quien pidió que su testimonio no fuera interpretado como un intento de perjudicar a Levinton.
“Por favor no se me tiren todos los haters encima, solamente muestro dar mi testimonio de lo que pasó. No busco ensuciar ni dañar la imagen de nadie que no se lo merezca”, expresó.
Luego hizo referencia a la imagen pública del músico y manifestó: “Es una persona que todo el mundo lo quiere y no saben lo que es, es un monstruo. Y me da mucha impotencia que la gente lo quiera cuando no saben ese costado, que nadie se lo imagina pero existe”.
En LAM señalaron que la denunciante se encuentra muy asustada y teme que la situación pueda traerle consecuencias en su trabajo. También explicaron que se siente sola frente a su entorno familiar. Si bien cuenta con una pareja y algunos familiares que la acompañan, otros no estaban de acuerdo con que avanzara con la denuncia.
Según contaron en el programa, la mujer también tendría temor de no ser creída por el cariño y la popularidad que Levinton tiene entre sus allegados.
Además, P. habría relatado otros episodios que decidió mantener en reserva. De acuerdo con lo informado en el programa, se trataría de hechos de extrema gravedad que todavía no se anima a hacer públicos.
Sin brindar mayores detalles, Karina Iavícoli, quien mantuvo contacto con la denunciante, los describió como “el peor delito que te puedas imaginar”.